Granada 2 de Agosto de 2012

San Antón

¡AY, GATOPARDO, GATOPARDO...!

No se si "GATOPARDO" se ha pasado. Si fuera cierto la décima parte de lo que dice, sería como para echar a correr ya mismo y no parar hasta llegar a las Antípodas y, de paso censarse allí o pedir asilo político, si nos ponen pegas.

Lo voy a a mandar a los amigos porque, en el fondo, escode algunas verdades.

Helo aquí adjuntado.

Un tórrido abrazo.

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ESPAÑA NO VALE LO QUE CUESTA

      La economía española es una entelequia que pertenece más al mundo de la propaganda y el autobombo que a una realidad europea.

      En los últimos 30 años, España ha basado su cacareado crecimiento económico en tres pilares: el lavado de dinero negro,  los fondos europeos,  y la explotación esclavista de mano de obra extranjera. Lejos de superar la crisis económica actual, en el momento en que se acaben los fondos de compensación, porque Europa decida que ya ha hecho bastante el primo, y que se detengan los flujos monetarios, porque los mafiosos encuentren otros paraísos donde no haya que untar hasta al alcalde pedaneo, España mostrará lo que ya es hoy, una provincia de Sicilia, un erial sin futuro.

      Tenemos que pagar un mastodonte burocrático, vendido como estado de bienestar, cuya única función es mantener vitaliciamente a más de tres millones de funcionarios y un millón de cargos de designación directa. De todos éstos, los que más trabajan, restando vacaciones, fines de semana y fiestas de guardar, sin contar puentes, lo hacen sólo 7 meses al año.  Si ya nos referimos a ese sector tan dado al lloriqueo como es el de la educación, hay que restarle un mínimo de 45 días. Y si hablamos del chupatintas ministerial, ése directamente no trabaja.

      Estamos pagando sectores como agricultura y ganadería, que subsisten porque están subvencionados. Por lo demás, el agricultor  español está produciendo mercancia altamente contaminada con pesticidas, y anticoagulantes; es incapaz de crear una logística racional de distribución que lo libere de intermediarios y es contumazmente ignorante de cualquier mejora que no sea capuzar fertilizantes y plaguicidas de la cooperativa local. Ni siquiera como consumidor ha aprendido a moverse en el mercado de la oferta y la demanda. Este agricultor, si ha sacado beneficios, lo ha hecho por subvenciones y plusvalía de esclavismo. Si los señores agricultores de Almería pasaran por una inspección de trabajo o un mínimo de requerimientos de las condiciones laborales de sus trabajadores emigrantes, volverían a vender melones en las cunetas de las carreteras.

      El sector ganadero, que está amenazando siempre con el cierre, es lo mejor que podía hacer. Nos evitaba tener que consumir la peor leche de Europa, pollos críados con hormonas y antibióticos, y ternera con clenbuterol. De paso, millones de animales se evitaban una vida de maltrato y tortura  y la población reducía la ingesta de grasa, que parece ser el único ingrediente de su masa cerebral.

      Las grandes empresas españolas, modelo Repsol, Endesa, Telefónica, etc., lo son porque retienen un mercado cautivo, a la vez que suponen un lastre para la creación de nuevas empresas verdaderamente competitivas. No sólo es que den mal servicio sino que impiden que haya otras empresas con ganas de trabajar. El técnico de Endesa que adivina por dónde va el cable con una medalla de la Virgen del Carmen y coceando  donde indican las oscilaciones a ver si suena a hueco, porque Endesa no renueva material técnico, es una imagen de la España actual. El Servicio Técnico de Telefónica español ha inventado el término “Internet de pincho” (Internet por GPRS), quizás en homenaje a la merluza de Cudillero, y todo el país tiene que pagar unos servicios que no presta y unos operadores que van desde el disléxico sin tratamiento hasta el tontucio ecolálico que repite preguntas sobre tu DNI y estado civil, por no hablar de soluciones informáticas del tipo “menee un poco el modem a ver si agarra la conexión” “eso es que la torre se satura” “como hace hielo, el satélite oscila”.

      En Gatopardo, cuando el país se jactaba de tener un sistema financiero envidiado en el mundo, ya se señaló los peligros de los créditos y productos financieros basura del Santander y otras entidades.

      El sistema financiero español es insostenible aun inyectándole periódicamente dinero público por varias razones: sus activos están sobrevalorados, su actividad se ha desvirtuado de sus fines originales, y su preocupación esencial es taparse las vergüenzas ante inspecciones internacionales.

      Hemos pagado los “fines sociales” de las cajas de ahorro como si hubiéramos contratado los mejores proveedores, artistas e investigadores del mundo. Y lo que hemos conseguido es poblar la geografía nacional con bancos de cemento que causan escoliosis, exposiciones de aperos de labranza y conciertos de flamenquito fusión, amén de darles cancha a  ignotos talentos regionales de encefalograma plano y con un morro que se lo pisan.

      El problema no es la corrupción,  sino la corrupción de los tontos. Los españoles no somos listos, ni inteligentes, ni trabajadores, ni tenemos inventiva ni nos comemos el mundo. Hemos trabajado cuando nos han dado puntapiés a intervalos regulares. En caso contrario, un trabajo que requiera 20 minutos, supone media hora de retraso, otra media de charla y otra media amenazando con los imponderables que hacen imposible realizarlo. En los años 80, el empresario español llenó el país de asadores de cordero y bares; en los 90, de fábricas de ladrillos y campos de golf, no por un estudio de mercado, sino por simple gusto de copia. Aún estamos pagando la producción de corderos de más y los trapicheos de los bancos con empresarios y autoridades corruptas.

      A un corrupto como el español no se le ocurre financiar un Sillicon Valley o crear una industria viable: pone ladrillos hasta hartarse, y cuando ya no puede más, echa cemento y  hace un aeropuerto. No sabe nada de normativa de espacio aéreo, aeronatica, permisos, ni de mercado, etc., pero nos podemos preciar de tener el mayor número de casas nuevas desocupadas, de rotondas,  y de aeropuertos de Europa; eso sí, inservibles.

      La “generación mejor preparada de nuestra historia” es otro mito que lastra la economía nacional. La expresión sólo refleja la indigencia cultural de nuestro pasado. Hemos alabado como inteligencia las habilidades de chimpace de nuestros niños con el mando de la tele,  y ahora reivindicamos como conocimiento científico titulaciones obtenidos en un sistema universitario romo, nepotista y provinciano que prima y premia la grisura y el peloteo servil. Nuestros jovenes accederán a puestos de mando mientras el ser europeos  los ponga en una lista de prelación, mientras no salgan fuera de las faldas de la familia y de un círculo de corrupción que los ampare. No valen  ni para tacos de escopeta.

      En resumen, España no vale lo que cuesta. Y aquí no cabe ni un tonto más.

Gatopardo
La Murga (Historia)

viejo cojo


¡He colegas!........
¡Esperadme........!


LOS RECLAMOS DEL COJO PICÓN

¡Eh colegas, oidme!
Ao divino Consistorio
da Trinidad suprema,
Pai, Fillo e Espírito Santo,
tres persoas e unha esencia,
pídolle humilde e postrado
déame graza con que poida
pedirvos con donaire a miño óvolo.
¡Non vos escapéis, non huyais!
Pagade ao Peregrino Saltarín
o diezmo que lle é debido:
Mándavolo e pídevolo
o Santo Patrón o seu valedor.
Se asi o facedes teredes boa viaxe,
se nó, as meigas comeranvos os sesos
e vostro negro corazón.

O Coxo Picón



Ultima hora Murguera
acordeon
EL GATO EN LA TALEGA
Y esto es lo que pasó

TENEMOS GOBIERNO

reinas

30/10/2016

Por fin, después de diez meses interminables de odiosa prensa y televisión, por fin tenemos gobierno, otra cosa es que este gobierno gobierne según fuese de desear, los partidos políticos españoles no están por la labor y a decir verdad, todo lo que no sea tener mayoría no es válido para esta cámara, esperemos equivocarnos y por lo menos nos dure dos años.

El Grajo Tachao