Granada 18 de Octubre de 2012

Antes y despues
Antes y despues

EL TELÉFONO EN GRANADA

Situémosnos a principios del Siglo XX; Granada tiene un resurgir esperanzador y aunque con evidente retraso respecto a la revolución industrial europea, quiere despertar. Cuadrillas de obreros levantan materialmente calles y avenidas para dejar paso al nuevo tranvía que dicen van a revolucionar las ciudades: Cosas maquiavélicas que no se les ocurren a los buenos cristianos...

A semejanza de lo sucedido en Granada con la luz eléctrica, que en un principio y a pesar de sus innegables ventajas, no acababa de entusiasmar a las gentes, con el teléfono venía a suceder lo mismo y buen número de granadinos – de clase acomodada, naturalmente, los únicos particulares que podían permitírselo – casi ni lo tomaban en serio. Una novedad curiosa, quizá, y poco más.

Pero desde 1890, o sea, catorce años después de que Graham Bell hubiera conseguido la transmisión a distancia de la voz humana, ya había en Granada dos compañías telefónicas: la “Peninsular”, con oficinas en el número 46 del Zacatín, que atendía las comunicaciones con el resto de España; y la “Sociedad Telefónica de Granada”, encargada de las necesidades del servicio urbano, que tenía su sede en el piso tercero del edificio que entonces ocupaba en sus bajos el popular café del Callejón, entre las calles Mesones e Hileras.

Los primeros en usar el teléfono habían sido, como en todas partes, los organismos públicos y las redacciones de los periódicos. Luego llegaron a usarlo también los particulares, pero más despacio. En 1902, en Granada, había instalados unos 200 teléfonos. El número 1 era el del Arzobispo; el gobernador tenía el número 6 en su despacho; y el rector el número 143, en la Universidad.

Las instrucciones que las compañías daban a los usuarios del nuevo invento, eran de lo más pormenorizadas. Y así se les advertía: “El abonado, después de aplicarse el teléfono al oído, deberá empezar diciendo siempre: ¿Quién llama…?” (Todavía no era elegante ni moderno decir: ¿Quién pollas eres...?)

Como sucedió con otros artilugios técnicos, el teléfono despertó en sus comienzos no poco recelos. Sobre todo en las señoras, porque las pobres pensaron que el teléfono podría acabar con el placer de las visitas. Y es que, entonces, las familias de posición social se visitaban. En un curioso manual de urbanidad de la época, se hacían recomendaciones inefables como éstas: “Las visitas no deben hacerse por las mañanas, ni a las horas de almorzar o cenar; no se deben llevar animales domésticos o niños revoltosos, sin pedir disculpas previas; es elegante llevar algún pequeño obsequio, por ejemplo, alguna golosina para merendar”. Y aún se añadían más detalles de etiqueta: “El que hace la visita es el que inicia la maniobra que la da por finalizada. Por lo general conviene realizarla en dos etapas. Primero se insinúa que conviene retirarse. Los anfitriones hacen un mohín de desagrado. Pasado otro ratito, se aceptará ya la decisión de levantarse”.

Un adoquinado abrazo.

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La Murga (Historia)

viejo cojo


¡He colegas!........
¡Esperadme........!


LOS RECLAMOS DEL COJO PICÓN

¡Eh colegas, oidme!
Ao divino Consistorio
da Trinidad suprema,
Pai, Fillo e Espírito Santo,
tres persoas e unha esencia,
pídolle humilde e postrado
déame graza con que poida
pedirvos con donaire a miño óvolo.
¡Non vos escapéis, non huyais!
Pagade ao Peregrino Saltarín
o diezmo que lle é debido:
Mándavolo e pídevolo
o Santo Patrón o seu valedor.
Se asi o facedes teredes boa viaxe,
se nó, as meigas comeranvos os sesos
e vostro negro corazón.

O Coxo Picón



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reinas

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Por fin, después de diez meses interminables de odiosa prensa y televisión, por fin tenemos gobierno, otra cosa es que este gobierno gobierne según fuese de desear, los partidos políticos españoles no están por la labor y a decir verdad, todo lo que no sea tener mayoría no es válido para esta cámara, esperemos equivocarnos y por lo menos nos dure dos años.

El Grajo Tachao