CARTA ABIERTA AL PEREGRINO SALTARÍN

(Con motivo del 17 aniversario de nuestro conocimiento)

 

i querido y necesario paria del Camino:

He leído tus quejas y lamentaciones y no puedo por menos que rectificarte en tus apreciaciones.

-En primer lugar, nunca te hemos olvidado. Antes al contrario, te convertimos en un hito más del Camino y gracias a Pedal-Genil, has pasado, con tu pierna y tus prodigiosas muletas, al mundo mítico y milenario del “Campo de las Estrellas”, que es como a mí me gusta seguir llamando a Compostela.

-En segundo lugar, te queremos. Por lo menos para mí has sido y serás fuente inagotable de inspiración. Hasta tal punto que hoy te tengo en la cabecera de eso que, con celos, llamas Murga.

No, no te he olvidado. Y más ahora en que creo que ya estás en la otra vida, alumbrando en la Vía Láctea, como un corpúsculo más y con tu ojo avizor, guiando peregrinos incautos.

Y digo esto porque, aunque tú no me reconociste, yo te saludé y te abracé con verdadera y sentida emoción una lluviosa noche de invierno en la puerta de una taberna en Compostela, siete años después de nuestro primer encuentro allá por Palas do Rei: Ni tú ni yo hacíamos ya el Camino...
Tu deterioro físico era alarmante, casi no te reconocí. Fue tu voz, tu voz aguardentosa y tu jerga “cheli” de perillán recitando tus letanías y romances la que te delató. Pero tu mirada perdida... ¡Esa penetrante mirada, ya había perdido su brillo...!

Te dí, sin que me lo pidieras, una generosa limosna que, en otros tiempos, te habría hecho brincar cuatro cunetas seguidas con tu singular y prodigioso salto… ¡Ya ni siquiera te tenías en pié…! ¡Y cómo olías a ginebra, so cabrón…! Ya no  pedías. Sé que no te solucioné nada, salvo que durmieras caliente dos días…

¡Mi peregrino saltarín…! ¡Ay, mi pícaro cojo, cojo picón…! Ahora, como entonces, no puedo por menos que gritar: ¡Ultreya, pícaro: Tuyo es el Camino…!

Firma Nito